domingo, 6 de mayo de 2012

estás como desvelado,
la perra ladró,
te despertó,
o tal vez la luna
por la ventana abierta,
su reflejo,
das vueltas en la cama,
media hora,
más vueltas,
una hora,
pero nada,
te levantaste temprano,
problemas,
cosas que hacer,
gente que molesta,
cosas,
madrugar mañana también,
pero sueño no tenés,
ya fue,
encendés la radio justo cuando el tipo canta
"el omnibus se ha ido, el amor se ha vencido,
quise quedarme pero me fui /
filosofía barata y zapatos de goma,
quizás es todo lo que te di".
y sabés
lo que tenés por delante
es otra noche muerta,
otra noche sin poder dormir.

prendés un cigarrillo
agarrás la guitarra.

jueves, 22 de septiembre de 2011

che.. me voy
en un rato vuelvo
(cuando tenga ganas)

miércoles, 31 de agosto de 2011

Psicólogo de objetos

Tengo este amigo, Andrés. Es psicólogo (puede que sea psiquiatra, no recuerdo si es un sanatero que puede medicar, o si simplemente es un sanatero). El caso es que desde que se recibió de psicólogo (o de psiquiatra, ya dije que no recuerdo) atendió una buena cantidad de personas, (también atendió algunas viejas) hasta que hace un tiempo se cansó de los problemas de la subjetividad humana, y decidió colgar en su puerta un cartelito que dice "terapia objetual". Ya no atiendo sujetos, me explicó, ahora atiendo objetos. Objetos! Psicólogo de objetos! Ok, dije, esto confirma mi teoría de que los psicólogos están más locos que sus pacientes. Que te vaya bien, Andy. Y me fui a mi depto, que está un piso debajo de su consultorio. Cuando bajaba me crucé con un teléfono viejo (de esos con la rosquita para discar). El teléfono me preguntó por Andrés Rosenfeld. El psicólogo de objetos, dijo. Un teléfono, que según me enteré al otro día, sufría de autismo. Desde ese día no paro de ver objetos tales como pozos depresivos, relojes ciclotímicos, preservativos con problemas de autoestima, espejos narcisistas, péndulos bipolares, almanaques con trastornos de ansiedad, despertadores con insomnio, diarios y revistas (especialmente de la corpo mediática) mitómanos, disfraces esquizofrénicos, rascacielos con vértigo severo, consoladores impotentes, jeringas drogadictas, avenidas agorafóbicas y afiches y volantes del PO con serios problemas de delirio.

Pero la gota que colmó el ánfora fue lo que vi hoy... Acabo de compartir el ascensor con un llavero de jaimito con Síndrome de Tourette! Mierda puta carajo conchitumadre!!


lunes, 25 de julio de 2011

humedad

"you go back to him
and i go back to black"

acabo de hablar con un amigo muy sabio, alberto, digamos que se llama. hablábamos de amy, de su madre, de sus canciones que tienen pasajes super oscuros. hablábamos de su muerte absurda y la pena que nos daba. yo dije algo de la falopa, que la mina estaba muy al límite y que en realidad se veía venir. que estaba muy jugada, y habían dos , no, dos no, tres opciones. o sydbarreteaba, o palmaba. la tercer opción era que se "recuperaba". pero.. en fin. y alberto me dijo algo que me dejó pensando un toque. me dijo que no fue la falopa. las drogas y el alcohol no matan. por más que lo digan los noticieros y las tías, las drogas y el alcohol no matan. no importa lo que piensen fantino, catalina de tn, o la profesora de catequesis: las drogas y el alcohol, te repito, diego, no matan. tampoco lo que decía una vecina esta mañana, que lo que mata es la humedad. no señora, lo que mata no es la humedad. ni la humedad, ni las drogas, ni el alcohol, ni las pastillas para dormir, o para no dormir, mezcladas con alcohol. no es eso, señora, lo que mata.
lo que te mata es la angustia, la soledad y la mezquindad de este mundo. no la falopa, ni la humedad.

domingo, 29 de mayo de 2011

La noche está empañada
habrá que tapar el agujero
el día se fue en un coche blanco
mañana vendrá un día nuevo.


ni da loco.. te enfermás un jueves después de una noche de rocanrol sin estufa y te tenés que fumar todo el finde encerrado. no podés ir a ensayar con tu banda, y con el frío que hace no tenés ganas ni de salir de la cama. como te duelen los ojos no podés leer, te duele la cabeza y no soportas la radio, asi que tu vida depende de la mugrosa televisión: fantino, futbol para todos y vicentico en tvr. y lo peor de todo: TE PERDISTE EL RECITAL DE ALICE COOPER! o sea... tendría que cortarme las venas con una galletita de agua y tomarme la sangre con ginebra.

y la letra sigue sin aparecer. donde encontrar las palabras que faltan?? donde quedó el verso perdido??

A ver, qué voy a hacer?
para sacar adelante este funk
voy a empezar a vivir
(porque tengo) muy poco que decir.

martes, 24 de mayo de 2011

hay una canción que suena con la constancia de los mosquitos del verano. suena, repiquetea, revolotea en el aire. pero solo yo la escucho. no reconozco todas las notas de la partitura, pero la melodía es clara y prístina. y bella y alegre. melancólicamente alegre. melancólica porque suena a paraíso, que como todos sabemos, el único paraiso verdadero es el perdido. pero no huele a nostalgia ni a tristeza ni nada triste. es feliz. la melodía sonrie y rie a carcajadas y arcadas. pero... siempre hay peros en estas cosas... y el pero que afecta a esta canción es que habla en otro idioma. un idioma ignoto, al menos para mi, lo que ya es suficiente como para decir que es un idioma que nadie conoce. tampoco hay traductor ni diccionario on-line que pueda acercarme el sentido de esas palabras. y es un problema.. porque, ok, todos sabemos que lo único que cuenta en una canción es la melodía... (y no solo en una canción... pero no importa) , que la letra esta subordinada a la música, y que podemos cantar cualquier ganzada, pero si la melodía es bella, va a gustar. va a tener algún mérito artístico en tanto que canción. y al revés no funciona. una buena letra con mala música podrá tener méritos poéticos, pero para eso escribí un libro, y no una canción. entonces, decía que es un problema que la letra de ESTA canción esté en otra lengua porque si bien etc... me parece que hay algo piola que se está diciendo ahi, y que me lo estoy perdiendo. yo y el mundo, bah. asi que no se qué hacer... bueno, sí se lo que tengo que hacer. pero no se cómo, ni si estoy a la altura de las circunstancias (o de la melodía). pero qué más da? si con intentar... solo se pierde tiempo, y energías, y muchas cosas... pero hay recompensa, que tarda en llegar pero "tal vez el dolor desaparezca, y algún día podamos repetir lo peligroso.........." porque hay cosas que ya han sido dichas, y quizás sea verdad lo que dicen los viejos y ya fue todo dicho y no hay nada nuevo bajo el sol, no? pero, ok. entonces hay cosas que merecen ser dichas nuevamente, de otro modo, o del mismo pero en un nuevo tiempo. sino, para qué otra cosa andamos por este mundo dandonos golpes y porrazos y sufriendo cosas mejores cada vez, con el corazón en la mano, y la guitarra colgada? habrá que desenvainar las espadas del texto... y no se si serán mis palabras (nuevas) las adecuadas (las viejas lo eran, pero ya no se entienden... me pasó como a borges en su peor pesadilla que las letras se caian de las páginas y se mezclaban todas), pero lo que si se es que serán las mías, y ya me conocen, soy pajaro ordinario que no conoce alpiste y duerme donde puede, por ahi, en medio de la pampa, donde sea que algún generoso sauce convide reparo de la lluvia. y parece que esta noche no para de llover.

jueves, 24 de marzo de 2011


¿qué es un recuerdo
algo que tengo
o algo que perdí?

martes, 25 de enero de 2011

ciego de verano 5 (ciego de dios)

No sé si Dios existe. Lo más probable es que no exista un carajo. Pero también puede que sí. Como sea, no importa. Existe el amor y existe la música, dos cosas infinitamente mejores que Dios.

viernes, 21 de enero de 2011

ciego de verano 4


y nací y soñé y viajé y lloré

señora fuhrer
muy alto en el cielo
haciendo aladeltas
dividiendo
o vueltas carnero
cuidado, no vaya a caer
en medio del desierto de mar
donde no hay más que arena
y arena y arena y arena
o en el asfalto de arena
donde no hay más que arena
y arena y arena y más o menos arena

o bajo la lluvia de arena
de la arena blanca como la arena blanca de allá
y/o la sal blanca de acá al norte
o/y de acá adentro
bien adentro

si fuera vos seguiría en la luna
o viajaría hasta la nueva constelación
esa que cambió todo el horóscopo
(así que ahora soy de géminis
--------------------- ¿tendré entonces dos caras?
¿ y no más caparazón de cangrejo que camina chueco ? )
a algún lugar así
lejano, inexistente
pero no volvería más
a la calle
miraría directo al sol
y buscaría otra igual a vos
igual a vos
igual a vos
o a cualquier otra

ya no importa

miércoles, 19 de enero de 2011

ciego de verano 3



"COS PEOPLE BELIEVE THAT THEY´RE
GONNA GET AWAY FOR THE SUMMER"


Buenos Aires en enero es otra ciudad. Es como una ciudad extraña para sí misma y para sus propios habitantes. Para los que se quedan acá. Porque los que están de gira por el mundo deben creer que Buenos Aires sigue siendo igual a la Buenos Aires que ellos abandonaron. Que Buenos Aires sigue siendo Buenos Aires. La misma ciudad donde pasan el resto del año. Pero la verdad es que Buenos aires en enero es una ciudad exótica. Quedarse acá es otra manera de viajar. Más barata, más compleja que simplemente subirte a un avión y jugar a ser un cosmopolita durante quince minutos.

No se bien por qué, pero esta ciudad me pega en algún lugar adentro. Como dice Andrés, Buenos Aires es mía, me la quedo con toda su porquería. Aunque no sé. Buenos Aires no es mía. No es eso. No es tanto una relación de propiedad como de identidad. Buenos Aires soy yo, y me la quedo porque me quedo conmigo.

Hoy, por ejemplo. La lluvia de esta mañana. Caminar la Plaza de Mayo con esa lluvia cayéndome. Mojándome el alma que creía herida. Lloverme a mi mismo. No está mal eso. Hablar con la gente, con gente cualquiera. Ver los mismos lugares desde otro lugar. Ver el mismo cielo, desde otro cielo.

Bueno, pedazos de cielo. Desde acá sólo podés ver pedazos de cielo. Viñetas de cielo, fragmentos. Para ver cielo tenés que ir a campo. A la pampa. A esa pampa que es ya una extensión infinita de Buenos Aires, o viceversa. Porque... quién puede decir exactamente dónde termina la ciudad y empieza el campo?? Según Bioy esa transición ocurre a pasos de la Plaza San Martín (lo dice en "Historias de Amor", en el segundo o tercer cuento). El místico Martinez Estrada sabía decir que en realidad no hay diferencia entre pampa y ciudad. Que la pampa palpita bajo el cemento de la nueve de julio, bajo los asientos del Colón. Scalabrini, algo parecido.

Así que si querés ver el cielo, y no meros pedazos recortados por edificios y cables y antenas, andate al campo. O sino también podés intentar trepando hasta la terraza del rascacielos más alto de la ciudad. Desde ahí arriba vas a ver cielo y náda más que cielo. Vas a estar tan alto, tan cerca del cielo que con sólo estirar el brazo vas a poder alcanzar el tapón del cielo, que es el sol. O la luna, no se bien. Bueno, no importa. Te vas a dar cuenta. Y cuando estés ahí, con el piolín del tapón del cielo en la mano, tirá, tirá bien fuerte, tirá con todas tus fuerzas y sacalo. A ver qué pasa.

domingo, 16 de enero de 2011

ciego de verano 2




"Perdón por la tristeza..."


No se puede vivir en piloto automático. Esa fue la última lección que aprendí - y si vamos a ser sinceros, no la aprendí solo. La vida no es como un avión. No podés marcar el rumbo y ponerte a leer un libro. Tenés que prestar atención porque si no puede suceder que cuando mires por la ventanilla te estés yendo a la mierda. Y cuando digo prestar atención quiero decir que cada día tenés que enderezar el timón. Porque aunque no vayas con un rumbo fijo, el timón lo manejás vos. Hacete cargo y agarralo firme. Si lo soltás y te confias a la suerte... te la vas a terminar pegando. Y va a doler.

Soy porteño, pero los domingos prefiero no ejercer. Los domingos en Buenos Aires son jodidos, azules, grises. Viste cómo se largó hoy... Me agarró volviendo a mi casa. Había salido a dar una vuelta después de almorzar. Tuve que entrar a un bar para no mojarme. Me tomé un café mientras miraba el parque. Estaba tan vacío, tan humedo. Y yo estaba tan triste, tan pensando en ella. Me acordé de ese tema que dice "quién está preparado para ser un chico abandonado...

Cuando volví a casa vi una peli. El viejo y el mar. La novela es genial, la peli no está mal. Pienso en un amigo que hace mucho no veo. En medio de su melancolía le gustaba mirar películas que trataran sobre desastres, muertes, pérdidas, torturas. Sufrimientos humanos más concretos que los suyos que aliviaban brevemente su carga. El tipo se aburría y confundía el aburrimiento con la angustia. Conmigo no funciona, y la tragedia del viejo es también mi tragedia. Cada vez tengo más canas.


lunes, 10 de enero de 2011

ciego de verano




"I woke up this morning
got myself a gun"



Estás viendo Los Soprano, tu nueva serie favorita. Está muy bien hecha y te sirve para olvidarte del calor, las cucarachas, y del vacío. Hacía mucho que no te quedabas enero en Buenos Aires. Hace, por lo menos, diez años que te venís escapando del enero porteño. Siempre vas a algún lugar. Adonde sea, pero te vas. Cualquier sitio es mejor que este. Pero este año no. Este año preferís pasar una temporada en el infierno, llenando el tiempo, vaciándolo. Matándolo. Te anotás en el gimnasio, en un curso intensivo de alemán. Empezás terapia. Escupís canciones. Todas tristes, ninguna demasiado buena. Lees libros de 700 páginas en 1 semana, como Bomarzo o Por quién doblan las campanas. Hay tanto tiempo que ocupar, tanto espacio que llenar, que te sentís agobiado. Tan agobiado que esta mañana cuando se largó a llover saliste de la clase de alemán y te paraste en medio de la calle mirando al cielo. Sintiendo las lágrimas por dentro, pero sabiendote incapaz de largarlas. Ni siquiera llorar podés.

Estás viendo Los Soprano y te divierte ver cómo Tony llena de agujeros el cuerpo de una rata, de un alcahuete. Nada peor que un alcahuete, decía Borges. Tenía razón. Creo que si existiera un paraíso, habría lugar para asesinos, para chorros, y puede que incluso para violines. Pero no para los alcahuetes. Tony Soprano sabe que al alcahuete hay que eliminarlo, incluso si es su mejor amigo o su hermano. Y lo elimina con sus propias manos. Y después zafa de la cana, porque la serie anda bien y no da que el protagonista caiga en cana con perpetua o lo maten.

Estás viendo Los Soprano con un olor a chivo terrible. Hace un rato volviste del gimnasio y te dio fiaca bañarte, y ya es de noche y de noche no te gusta bañarte. Llega la comida y comés sin hambre, y tus viejos ponen Gran Hermano, y vos no ves la hora de irte a vivir solo. A fin de año, pensás. Quizás el próximo.

Es enero y se derrite Buenos Aires, y vos estás viendo Los Soprano. La esposa de Tony está cocinando para él. Le gusta escuchar a Andrea Bocelli mientras corta la cebolla para la salsa pomarola. La mina llora. Llora por la cebolla, y porque sabe que Tony tiene una amante. La canción es esa de "Con te partiro". Cuando termina el capitulo la buscás en YouTube y la escuchás un par de veces. Después prendés la radio. No es la radio de rock que escuchás siempre. Es una radio cualquiera. Pasan pop, clásicos de los noventa. No está tan mal.

Estás escuchando la radio y te acordás de la última piba con la que estuviste. Fue hace unas semanas, la conociste después de cortar con tu novia, y la invistaste a salir sin pensarlo demasiado. Necesitabas llenar el tiempo, ocupar espacios, casilleros que habían quedado vacíos. Prendés un Parissienne y te colgás mirando el humo salir por la ventana de tu cuarto. No hubo mucha onda con la piba, la viste un par de veces y después se cortó. No te importó. De hecho, hace tres meses que nada te importa demasiado. Que nada funciona como debería. Que nada sucede como vos esperás. Sos como el Rey Midas, pero al revés: todo lo que tocás se pudre. Nada te sale. Tampoco podés llorar, ya dije eso.

Estás escuchando la radio y te ponés a pensar en tu ex novia. No entendés si fue ella la que te dejó a vos, o si fuiste vos el que hizo todo lo posible para que ella te dejara. A veces la extrañas, y todo se transforma en una nébula, en un sueño. Como cuando falleció Kirchner y fuiste a la plaza, con ella, y todo parecía un sueño. La realidad tomaba otra textura, otro espesor.

Estás escuchando la radio y te quedás medio dormido en el sillón. Tomaste tres vasos de whisky y tenés una sensación de levedad, de ligereza. Reconocés una voz lejana. Una voz que viene como de otra habitación. Escuchás una melodía. Seguís medio dormido y te das cuenta de que lo que reconocés es una canción. Una canción que cantabas con ella. Bueno, que ella cantaba y vos tocabas en la guitarra. Y te acordás, empezás a recordar cosas. Los primeros besos en Barrancas de Belgrano. Los paseos, los viajes. Todos los planes que murieron en la nada. Pero no vas a escribir la historia de lo que pudo haber sido. Y ya no quedan recuerdos que no duelan. Volvés a llenar el vaso, y cuando la canción termina apagás la radio, te secás los ojos y te vas a dormir.

lunes, 8 de noviembre de 2010



una estrofa voy a dedicarte
mientras vuelco vino en tu tatuaje
todavía esa herida me quema
y me provoca un ardor severo

hoy me puse mi mejor traje
y no había ningúna fiesta
la verdad todavía te quiero
no me importa lo que te parezca

voy a cantar hasta entrada la mañana
voy a durar hasta que cierre la cantina
y si nadie me quiere en argentina
me voy a san cristobal de las casas

ac.

sábado, 23 de octubre de 2010

Hermeneutica del rock


Parafraseando a Nietzsche podemos decir que no hay canciones, hay interpretaciones. Tengo ganas de decir algo sobre uno de los temas más exuberantes del rock en español: Bendecida, de HdS. A simple vista parece una historia de amor. El primer eslabón de la trilogía que culmina con La chispa adecuada. Pero veamos si no hay una vuelta de tuerca posible, escondida entre esos acordes distorsionados.





Bendecida


si la primera mirada es la que vale
- esto ya lo enseñan las madres -
recuparé la cordura
hacia una fosa común, cosidos a preguntas.



La primera mirada vale, claro que sí. No es "LA" que vale, pero sí es una aproximación axial, la base de lo que después construiremos. Lo que aquí queremos construir es el edificio del amor, del sexo, de la pasión, de la alegría y de la tristeza, de la vida y la muerte.

Un amor a primera vista (algunos hombres creemos en el amor a primera vista, pero lo llamamos de una manera un poco menos romántica y más hormonal) puede devolvernos la cordura. La cordura de dejarnos fluir hacia la locura. El loco y el cuerdo, cuando enamorados, son el mismo.

Hay dudas, interrogantes, preguntas. El amor es así, incierto. Las certidumbres no van de la mano con el amor. El amor es temor de perder, y acabar en una fosa común. Asedio de preguntas.


agrio es el sabor de la noche en abandono.
será el día en que inicie el retorno.
me estorba la memoria,
los sentidos me distraen y se equivocan.


El abandono es lo más parecido a la muerte que podemos sentir. Es un ensayo de la muerte. Pero no importa, porque estamos envueltos en una relación tempestuosa, desde la que retornaremos a la vida. La memoria, los sentidos, la realidad, todo eso no nos importa. Vivimos en un mundo alucinado. El amor es la droga. Los enamorados están dopados. Y si al coctel químico que libera el enamoramiento sumamos ciertas sustancias, todo se torna aun más interesante. La realidad ya no es la que percibo a través de mis sentidos. La realidad es lo que solo yo siento.


en las aguas de la certeza
nos hicimos la promesa de las aguas de pokara,
"y el perfume que emane del sexo
se fundirá en nuevo grito".



La promesa la hacen los cuerpos, y sus palabras son los placeres. Y, en realidad, en las aguas de la certeza abundan los naufragios. La única forma de no naufragar aquí es aferrarse a un cuerpo. Encontramos una única respuesta a las preguntas que nos asediaban al principio: el sexo y sus perfumes.


nunca he confiado en los labios muy finos,
de ellos huyo como un fugitivo.
y amansas el oleaje
que rompe contra mis venas, purificas el aire.


Las mujeres de labios finos son mentirosas. Nosotros también. El amor es una mentira. Parece que volvemos a tener dudas. El amor es una mentira, sí, pero es una mentira que vale la pena ser creída y vivida. Nos reconciliamos con el mundo, con los labios finos. Esta dialéctica es permanente. Huyo para luego dejarme amansar.


de las brasas de una constelación
al mundo perecedero,
bendecida fue la causa de mi fortuna.
y de la tierra perdida en la infancia
al mundo perecedero,
bendecida fue la causa de mi fortuna



Hubo fuego, la constelación fantástica que fundió dos cuerpos ha quedado reducida a brasas. No hay mas remedio que volver a esta realidad sensible, sucia y perecedera. Pero el fuego que alguna vez existió ilumina la mugre del mundo. Es una especie de luz que dejamos encendida en el tunel de nuestra vida, y que ilumina, con luz tenue, nuestro camino. Es la única manera de darle sentido a nuestros días.

El paraiso perdido de la infancia son los primeros momentos del amor. Cuando uno se vuelve adulto anhela aquellos días donde la mayor preocupación era ganar un partido de fútbol. De la misma manera, el amante anhela el paraiso perdido. El amor no dura para siempre. Vivimos en un valle de lágrimas, y más vale ser conscientes de este hecho del mundo. Solo así aprendemos a valorar los momentos fugaces de felicidad que la vida nos regala.

No lamentamos el dolor. Bendecimos la causa de nuestra fortuna.


algo que no me han consentido
y que ahora busco entre tus huesos,
algo que desde tan lejos
creí que no era,
creí que no era mi estilo.


El final es siempre fatal e inevitable. No es divertido buscar entre tus huesos. Pero es un sacrificio. También es un deseo de ser correspondido. De ser reconocido. Un deseo de otro deseo.


cuando abandones tu sueño
sabrás que has muerto
y los gusanos siempre están hambrientos.
oriente no cree en el sarcasmo
que antaño nos gobernó,
soy el león domado.


Los gusanos es la muerte, es claro. La muerte en vida de los muertos vivos que ya no sueñan. De los que han anulado su deseo. Los gusanos son una amenaza, y tarde o temprano deborarán nuestro cuerpo. Eso lo sabemos. Pero depende de nosotros evitar que empiecen a hacerlo mientras aun estemos vivos. La unica manera de mantenerse con vida es soñar. Pero no soñar en un mundo ficticio, ya no vivimos en la fantasía. Ya estamos en el mundo sensitivo, perecedero. Pero de todos modos soñamos.

No se trata de anular el deseo, como algunos orientalistas occidentales pretenden. El león no pasa veinte años mirando su propio ombligo para llegar a la anulación del yo. El león domado no reniega de su deseo, de su instinto, de su animalidad. Lo reconoce y lo satisface, tantas veces sea necesario. Vivir no es mantenerse respirando. Vivir una vida vital es expandir el propio deseo.

Afortunado aquel que pueda vivir una vida en expansión constante, por doloroso que pueda resultar.

sábado, 5 de junio de 2010

It´s only Bob Marley

Uno. Primero ubiquémonos; estamos en Antigua, Guatemala. El hostel se llama "Los cinco caminos". Lo encontramos después de llegar desde Chiapas. Estamos muertos de frío, de cansancio, y de hambre. Sólo queremos un lugar para descansar. Agua caliente para el mate y una cama para dos.

Dos. Los cinco caminos es el único hostel que encontramos con habitación para dos. Ya son las once de la noche, y no da seguir buscando. Arreglamos el precio con Elina sin siquiera mirar el cuarto. El dueño, un rasta beliceño, nos aclara que las puertas no se pueden cerrar con llave y que no se da desayuno. No importa, por ocho quetzales no podemos pretender demasiado, che, le digo a Elina, y atravesamos el pasillo hasta el fondo, donde están los cuartos.

Tres. Como nucleando a los cuartos hay una especie de bar. Tiene una barra de madera, una o dos mesas en lo que sería el patio de la casa, ron Flor de Caña, cerveza Toña (la mejor cerveza de Centroamérica. Suave, ligera. Parecida a la Stella Artois, si querés). Hay gringos borrachos, una computadora donde la gente pone la música que quiere. Hay marihuana. Además, el tipo que atiende es igual a Keith Richards en Piratas del Caribe, y se hace llamar El Chill Out. El Chill Out es un tipo muy copado. Nos recibe con un vaso de Ron para cada uno, y nos dice que después de acomodarnos salgamos a tomar algo más.

Cuatro. El cuarto es poco más que una pocilga. Humedad, mugre, restos de comida sobre la cama. Dejamos las mochilas y salimos a tomar cerveza y escuchar música. Pegado al monitor de la compu hay un cartel que dice que la música que suena, suena por alguna razón. Y que la única regla del Chill Out es no sacar ninguna canción que se encuentre sonando. Se pueden agregar todas las canciones que uno quiera a la lista. Pero una vez que una canción empezó a sonar, debía dejarse hasta el final. Me pareció una regla excelente.

Cinco. Nos sentamos en la barra. Pedimos unas Toñas y fumamos porro con el Chill Out y dos turistas danesas. El ambiente es muy bueno. Realmente nos sentimos bien. Por fin logramos relajarnos después del viaje desde Chiapas. En la computadora suena Pink Floyd, Shine On You Crazy Diamond. Cierro los ojos y me dejo llevar por la guitarra de Gilmour, por las risas lunáticas de Waters, por ese blues psicodélico que desde pendejo me vuela la cabeza. Descubro nuevos sonidos en la música. Es increíble, hace más de quince años que escucho a estos tipos y cada vez descubro nuevas sonoridades. Pink Floyd es como Gardel, que cada día canta mejor. Pero no es que Pink Floyd suene mejor, sino que el que mejora es uno al escuchar. Los tipos te educan el oido, te enseñan a escuchar. Te vuelven más complejo y más apto para gozar con su complejidad, que no tiene límites. Bien por Pink Floyd, y por el gringo que puso Shine On en la lista del Real Player.

Seis. En las paredes del patio hay una serie de dibujos y pinturas. Pero hay uno en particular que me llama la atención. Es un mural, una especie de reproducción libre de la imagen de el ermitaño del tarot. Parecido en algún punto al dibujo de Zeppelin IV. Los ojos, la mirada del viejo. Muy bien lograda. El rasta beliceño nos cuenta que lo hizo un francés. Dice que fue hace dos años, cuando acababa de abrir el hostel. El tipo me pidió permiso para pintar una pared, y claro que le dije que sí. Pero le aclaré que no podría pagarle nada Dijo que con algo de vino blanco sería suficiente. Después se instaló en el patio con sus cosas y se puso a pintar. Yo pensé que haría un buen trabajo, tu sabes, algo normal. Jamás pensé que saldría con ESO.

Siete. Siento que hay algo que no encaja en esta atmósfera. Algo molesto. Me doy cuenta que es la voz de Steven Tyler que sale de los parlantes. Era obvio que había sido Elina la desubicada. Si hay algo que no es Chill Out, son los alaridos de este tipo. Me fijo en la lista de reproducción y hay cinco o seis temas de Aerosmith. Y encima después venía algo de Bon Jovi y un tema horrendo de Kiss. Terrible. La miro y le pregunto por qué ponés esto. Me dice que cuál es el problema, cada uno pone lo que quiere, siempre que cumpla con la única regla del Chill Out. Bueno, al fin y al cabo tenía razón. La culpa es del Chill Out por tener esa música en su computadora, y por tener una sola regla.

Ocho. Agarro la computadora y me pongo a investigar qué música tiene. Me sorprendo al ver bandas como Viejas Locas, Aquelarre y Massacre Palestina. El Chill Out explica que tiene la música de todo el mundo que ha pasado por el Chill Out, porque pasa los temas de los aparatos de mp3 de la gente a su computadora. Me pregunta si nosotros tenemos un reproductor de mp3 para pasarle nuestra música. Pero no, no tenemos. Dice que le gusta la música de Argentina, que le gusta el tango. Gotan Proyect, dice. Eso no es tango, pienso yo, pero bueno, le digo que sí, que a mi también. Dejo de escucharlo y elijo un par de temas de Bob Marley. Natural Mystic, Concrete Jungle, Jah Live, Burnin and Lootin. Satisfecho, le pido otro vaso de ron y me tiro en una hamaca paraguaya. Apuro el ron mientras intento abstraerme del ruido. Le doy un par de secas a un porro que Elina me trae. Cierro los ojos. Me quedo en las puertas del sueño. Ahora es Bon Jovi el que no me deja cruzar las puertas del sueño.

Nueve. Logro dormitar un poco. Cuando despierto lo que suena es Kiss. Ya no queda nadie en el patio. Tampoco veo a Elina. El Chill Out está ordenando un poco. El rasta beliceño lo ayuda. Están en silencio, acomodando botellas y vasos y ceniceros.

Diez. Cuando termina el tema de Kiss el rasta le pregunta al Chill Out si puede cambiar that damn music. El Chill Out no responde, pero parece asentir con la cabeza. Se acerca a la computadora. Mira la lista de temas. Sonríe. No problem, it´s only Bob Marley.

jueves, 27 de mayo de 2010

no hay reglas para reglar la calle
que recorre y corre la sangre revuelta

porque abro los ojos
y veo sangre
y los cierro y veo sangre

hurgo entre la basura, como un gato
o un mendigo
y veo sangre

sangre de piel retorcida
sangre de ojos aprisionados
de pulpas de labios

sangrientos de tanto viajar
como si hubiera dos verdades
(o al menos tan solo una)
recorro esos ríos
y siento que cuando bebo
el licor del olvido de mi mismo

las penas que lloro no son distintas
de las risas por las que rio


pinto los murales de mis enseñas
repaso las condiciones de mis contratos
y solo veo ranuras de luz entre lo altivo
de la muchedumbre enrarecida
en la masa pintada carmesí
que muere cuando nace del otro lado
que con una mano cura el almaherida
y con la otra perfora la carne

y sigo y rompo cadenas con sangre adiestrada
y erijo reyes donde había martires
porque no diferencio
el lodo y la nada

quemo pájaros y pestañas y días
limpio cicatrices y
mojo mis ojos entre silencios y pancartas

bato licores, de entre entrañas
y entre tanto entretejo otra trama por otro tramada



y veo lo que se fue para quedarse
en otro lado que no duerme
en otro vivo de letargo

vivo de miedo
muero de risa que astilla los ojos de vidrio
que hace trizas su propia ceniza


no hay reglas para reglar la calle
cuando la calle empieza a ser nuestra

pero hay estos ojos que miran y entienden
que cuando la verdad no se calla por viva
se dice por muerta

lunes, 26 de abril de 2010

Los Almirón

Inés y Martín Almirón eran de esa clase de gente que parece disfrutar al máximo su estatus social como graduados de la Universidad de Belgrano. Ambos eran abogados y participaban de todos los eventos que la Universidad organizaba. Se habían conocido en la facultad y habían cursado juntos las últimas materias. Y si bien Martín era dos años mayor que Inés, terminaron la carrera el mismo semestre. Martín se retrasó porque antes de Derecho había cursado dos años de Filosofía.
Ambos eran abogados, pero no trabajaban juntos. Lo habían intentado, pero las cosas no habían funcionado, y decidieron que cada uno llevaría sus propios casos. Y así se manejaron hasta que Inés consiguió un puesto en Ocampo & Sacolsky.
Durante el primer año de su matrimonio vivieron en un departamento de Almagro que los padres de Inés les prestaron. Luego se mudaron a otro departamento, un poco más grande, cerca de la cancha de Ferro. No puede decirse que se llevaran mal. Al contrario, siempre daban la sensación de ser el uno para el otro, caminaban tomados de la mano, se trataban con ternura y delicadeza. Además, su vida sexual era muy intensa: tenían relaciones casi todos los días, a cualquier hora, en cualquier lugar. En realidad era Martín quien forzaba las situaciones hasta llevarla hasta tales extremos. Inés solo se dejaba llevar.

Ocampo & Sacolsky era uno de los estudios líderes en el área del derecho penal. Cuando algún personaje famoso, o algún político de primera línea se encontraba en apuros, acudía a este estudio. Tanto Manuel Ocampo como Andrés Sacolsky, los socios fundadores, solían aparecer en televisión. Frecuentemente eran entrevistados por noticieros y programas de cable para dar su opinión como expertos en derecho penal.
Inés había entrado como abogada junior, y dentro de un equipo de otros veinte abogados se ocupaba del seguimiento de casos de poca importancia: lesiones, hurtos, tentativas. Pero como su superior advirtió un desempeño notable en todos los casos en que le había tocado participar, a los seis meses decidió promoverla al equipo de homicidios. El equipo de homicidios estaba formado por cinco abogados, cuatro hombres y una mujer, todos ellos mayores y con más experiencia que ella. Inés se sentía satisfecha con el ascenso. El nuevo puesto prometía casos más interesantes, una oficina propia, y un mejor salario.

A partir del ascenso de Inés, su relación con Martín había empeorado. Comenzó a notarlo sumamente irritable. Cualquier comentario que hiciera acerca del trabajo, por más insignificante que fuera, podía provocar una respuesta violenta. Inés sabía que Martín era, siempre lo había sido, un poco celoso y paranoico. Pero intentaba entenderlo. No estaba pasando por un buen momento: su padre acababa de morir luego de un largo y penoso cáncer de pulmón. Su madre había caído en una crisis depresiva y habían tenido que internarla en un psiquiátrico. El trabajo en el estudio tampoco iba bien.

- Es por culpa de esos estudios gigantes que explotan a sus empleados. ¿Cómo mierda querés que compita contra ellos? No tengo chances.- Le dijo una noche, mientras le echaba soda a su whisky.
- No bajés los brazos mi amor, vos sabés que tenés mi apoyo.
- Y para qué quiero tu apoyo. Necesito clientes, eso necesito. Ya casi no saco ni para pagar los gastos del estudio. Pasame los cigarrillos.
- Mi sueldo es para los dos, no te preocupés. Tomá –le alcanzó la caja de Marlboro.- Empezá a hacerte propaganda, saca tarjetitas. Yo puedo repartir algunas entre mis contactos.
- Vos trabajás para la contra, ¿o no te das cuenta? Es por culpa de los estudios como el tuyo que los abogados independientes son cada vez menos. Ahora está todo globalizado, todo supermercadizado, todo mal hecho.

Inés hacía grandes esfuerzos para tolerar las agresiones de Martín. Al principio se trataba de una violencia meramente verbal, la insultaba por cualquier motivo, a solas o incluso frente a otras personas, pero luego comenzó a golpearla.
Ella sabía –creía- que era una cuestión de autoestima y amor propio: Martín siempre había tenido reputación de hombre exitoso y no toleraba perder a nada. Ella creía que en el fondo sentía una gran inseguridad y que hacía todo para convencerse de que valía, de que era un hombre valioso. Los comentarios soberbios y denigrantes hacia compañeros suyos, las contestaciones violentas y hasta los golpes que podía propinarle –siempre a causa del alcohol, se decía Inés- eran manifestaciones del mismo problema: inseguridad en sí mismo. Más precisamente, el problema concreto que había alterado a Martín era el hecho de que ella ganara más que él.
Inés lo charló con su analista y juntas llegaron a la conclusión de que se trataba de la mentalidad de macho primitivo que se siente el encargado de llevar el alimento a la cueva. Y que si no lo logra su virilidad se ve comprometida. De esta manera se explicaba a sí misma las escenas de sexo brutal que se habían repetido últimamente. La despertaba a cualquier hora de la noche para penetrarla, sin siquiera darle una caricia o una palabra afectuosa. La obligaba a comportarse como una prostituta, y todo por su complejo de macho proveedor.
Era obvio que ese argumento también le servía para entender las escenas de celos y paranoia. Estaba convencido de que ella tenía un amante, y cada vez que llegaba media hora tarde del trabajo la recibía con insultos y amenazas.


El embarazo no fue buscado. Pero ni pensó abortar, y cuando se lo comentó a Martín, éste la invito a cenar a Puerto Madero para celebrar. Mientras caminaban a la orilla del río Martín decidió que el nombre del bebé sería Marcos.

- Y si es nena podríamos llamarla Julieta, o Andrea. ¿Qué te parece? – Propuso Inés.
- No va a ser nena. Además, que nombres de mierda. Preferiría algo como Paula, o Mara.
- Bueno, también me gustan esos nombres. Está bien.
- No, pero igual no va a ser nena. Va a ser un hombrecito, un machito. –Caminaron unas cuadras en silencio, hasta que después de tirar el pucho al río Martín preguntó - ¿Por qué dijiste Andrea? ¿No será por el delincuente de tu jefe, no? - Inés se sorprendió con esta pregunta y no supo qué responder.
- Claro que no. ¿Qué tiene que ver mi jefe? – Se habían detenido y estaban parados bajo un farol que enchastraba el suelo de amarillo.
- No sé, digo nomás. Como se llama Andrés… - Y mientras retomaba la marcha, con Inés a sus espaldas dijo – Quizás hasta sea hijo de él.
- Pero vos sos un imbécil. Cómo vas a salir con algo así. Sos un imbécil y un desubicado.
- Era un chiste, no te calentés. Mirá si voy a tener celos de ese judío de mierda. Ni se le debe parar al viejo ya. – Y lanzó una carcajada que sonó bastante forzada.
- Callate mejor, y pará un taxi que es tarde ya.

Los primeros días Inés tuvo muchas dudas con respecto a su embarazo. No estaban pasando un buen momento como pareja, y quizás no era lo mejor traer un chico en estas condiciones. Pero de a poco observó que Martín cambiaba su actitud hacia ella. Lo notaba más atento y amable. Le decía que la panza le quedaba linda y hasta le compró unos vestidos para embarazadas.
Cuando Marcos nació la relación entre Inés y Martín funcionaba bastante bien. Habían vuelto a ser la pareja que eran en sus años de estudiantes. Incluso habían habido cambios y mejorías en las vidas profesionales de ambos: el estudio de Martín recibía casos con mayor frecuencia, y hasta había podido darse el lujo de contratar –en negro, obvio- un pinche para que hiciera la procuración en tribunales. Generalmente los casos que le entraban eran de Derecho Privado: divorcios, sucesiones, reclamos civiles por accidentes. No era la parte del Derecho que más le gustaba, pero se estaba haciendo de abajo y no podía ponerse en exquisito. Por su parte, Inés había recibido un importante aumento salarial y estaba muy bien posicionada dentro del estudio.
Ambos coincidían en la preferencia por el derecho penal, aunque por distintos motivos. Inés se dedicaba al Derecho Penal por razones ideológicas: “Yo no creo que la cárcel sea una solución al problema de la inseguridad –solía decir-, y me dedico a esto porque mi tarea es ayudar a los indefensos, a los pibes chorros, a los negritos, que son vulnerables y que justamente por eso el sistema judicial logra captarlos”. Martín aceptaba los argumentos de su esposa, y hasta podría decirse que los compartía, pero además sentía cierta atracción morbosa por el crimen, y era ese el motivo por el cual le interesaba el Derecho Penal. Cierta noche después de cenar, mientras tomaban ginebra en el balcón, Martín dijo “A mi me gusta Penal porque siempre –o casi siempre- los casos son interesantes. Te movilizan, entendés. Mirá, para mi los asesinatos son como obras de arte, y los asesinos son como artistas. Los asesinos que piensan antes de matar, de ellos te hablo, no de cualquier cabeza de la villa que sale de caño y puesto para comprar paco. No, esos casos no me interesan. Son aburridos. Yo te hablo de los asesinos tipo Manson, que tienen motivos para matar. Motivos disparatados, si querés, pero son motivos, son razones. Y por esas razones se juegan la vida, y la de los demás. O los asesinos en serie, ponele, que dejan pistas en la escena para que los canas se rompan la cabeza tratando de atraparlos. No se, che. Será que a mi me gusta la sangre…”.


Marcos era un nenito normal. Había nacido “con veinte dedos, dos ojos y una linda verguita”, como había pronosticado Martín. De bebé se había portado bastante mal. Lloraba todas las noches, y a veces no había forma de hacer que se calle. Al principio Martín se levantaba a hamacarlo y hablarle para que volviera a dormirse. Pero a partir del segundo o tercer mes la que tenía que levantarse cada vez que el bebé lloraba era Inés. Poco a poco Martín volvió a ser el mismo cabrón de siempre. Y para cuando Marcos cumplió dos años, las agresiones, los celos paranoicos y la violencia habían vuelto a ser parte de la cotidianeidad.
Inés pensó que sería un período malo, que debía soportar, y que en unas semanas todo volvería a estar bien. Incluso pensó en que podrían tener otro hijo. Cuando se lo propuso Martín le contesto con una sonrisa sarcástica, y le dijo “Ya es suficiente con una máquina de cagar y llorar. ¿Para qué querés otra?”
Inés sentía que de a poco se volvía a acostumbrar a los maltratos, pero esta vez era distinto. Tenía que ponerle un freno antes de que sobrepase ciertos límites. Con Marcos en la casa no podía permitir que todo vuelva a ser como antes.


- Che, despertate. Vení acá.- Le dijo una noche de verano, mientras le presionaba la nuca y tiraba hacia abajo.
- ¿Pero no viste la hora que es? Son las cuatro de la mañana. dejame dormir que mañana me levanto temprano.
- ¿Qué estás insinuando, que yo no?
- No, no insinúo nada. Dejame descansar, nada más.- Dijo Inés, mientras estiraba el brazo para alcanzar el control del aire acondicionado.
- No, dale. Vení putita, vení acá. – Y mientras hablaba Martin se le tiró encima buscando penetrarla.
- ¡Pero salí de encima mío, che! Ya estoy podrida de que me trates como a un trapo. – Dijo Inés y se largó a llorar.
- ¡Qué carajo te pasa ahora a vos, desde cuándo no querés coger! ¿Qué te pasa? ¿Andás con otro, no? Decime la verdad, puta de mierda.
- No, no ando con nadie. ¡No aguanto más vivir así! Me tratas como una basura, no te importa lo que quiero, no me escuchás. Por favor, Martín, calmate. – Inés lloraba a los gritos. Martín saltó encima de ella y la penetró por atrás.
- Ahora vas a ver lo que es que te traten como una basura. ¡Tomá forra, tomá!

Cuando Martín acabó, Inés se levantó y se fue a bañar. No había dejado de llorar ni un instante. Cuando volvió a la habitación Martín estaba dormido. Tenía la botella de whisky vacía en su mesa de luz. Inés se cambió para ir a trabajar y bajó al bar de la esquina a tomar café.
Pasó toda la mañana en el estudio, llorando en el baño y tomando café, pensando qué hacer. Finalmente decidió abandonar a Martín. Ya no podía soportarlo. Tenía que dejarlo, por el nene, debía hacerlo. Si se quedaba viviendo con él terminaría pasando algo realmente grave.
Volvió temprano al departamento para no encontrarse con Martín. Guardó algo de ropa en una valija, le pagó a la niñera, subió a un taxi con Marcos y fue a la casa de sus padres. Cuando Martín llegó al departamento y leyó la nota de Inés se puso furioso. Como no le atendía el teléfono celular, llamó a la casa de sus suegros. Atendió Inés, ya más calmada por el ansiolítico que le había dado su madre, y le dijo que no lo quería ver más. Que se alejara de ella y de su hijo.

No le costó demasiado conseguir el divorcio. Logró probar que había sufrido episodios de violencia familiar y el juez le otorgó la tenencia de Marcos. Luego de vivir un par de días con sus padres, se mudó a una casa antigua que también era de sus padres.
La casa era vieja y estaba muy deteriorada. Había permanecido deshabitada durante varios años. Su madre la había heredado de una tía y habían tratado de alquilarla durante dos años. Hasta que finalmente desistieron y se limitaron a realizar visitas esporádicas para controlar que no se metieran okupas.

Por lo menos Martín no había dado señales de vida, y no había intentado acercarse a ella. De hecho, pasaron dos o tres semanas hasta que se volvieron a encontrar. Y a partir de aquella ocasión Martín comenzaría a acosarla casi a diario. La llamaba por teléfono para insultarla. Le tocaba el timbre y le gritaba mientras pateaba la puerta.
Un domingo por la noche Inés estaba cenando en una pizzería de la calle Rivadavia con Marcos cuando entra Martín. Se sentó frente a ella y le pidió perdón. Le dijo que si volvía con él nunca más la iba a maltratar. Que necesitaba su ayuda para seguir adelante. Tenía los ojos inyectados en sangre y una apariencia como de trastornado. A Inés le asustaba la manera en que movía los brazos hacia arriba y abajo mientras hablaba, y cuando le tomó la mano sintió un frío que le recorrió todo el cuerpo y ganas de gritar. Pero no gritó, solo sollozó, y le dijo que no podía volver con él.

- Ya te conseguiste otro macho, eso es lo que pasa.
- No Martín, no estoy con nadie.- Mintió Inés.
- No te creo nada, sabés.
- Y si conocí a alguien… ¿cuál es el problema? – cuando terminó de hablar se arrepintió, sabía que no debía provocarlo.
- ¡Cómo que cuál es el problema! Yo te voy a explicar cuál es el problema: el problema es que vos sos mía, y que por más divorciada que creas que estás, seguís siendo mi mujer, y vas a hacer lo que yo te diga.
- ¿Por qué no te vas a tu casa? Ya nos arruinaste la comida, qué más querés. Andate, no te quiero escuchar más.
- Sabes qué, me voy a ir, pero vos te venís conmigo.- La agarró del brazo y la arrastró hacia la puerta. El custodio del local intercedió ordenándole a Martín que soltara a la señora. – Metete en lo tuyo, andá a correr chorros, a mi dejame tranquilo.- El custodio desenfundó el arma y le apuntó a la cabeza a Martín, mientras le seguía gritando que la soltara. Cuando Martín vio el arma soltó a Inés y salió del local. Desde afuera, mirándola por una ventana, le dijo.- Esta me la vas a pagar, puta de mierda.


Inés tenía mucho miedo de lo que Martín pudiera hacerle, e intentó detenerlo pidiendo una orden judicial. Consiguió que el juez le prohibiera acercarse a menos de quinientos metros de ella y de su hijo, pero, como era de suponer, Martín ignoró la orden y siguió persiguiéndola. Generalmente no le decía nada, sino que simplemente la seguía por las calles del centro.
Hasta que dos semanas después del incidente en la pizzería, Martín volvió a increparla. Fue en el andén de la estación Perú del subte, una jueves a las seis y media de la tarde. Estaba lleno de gente, e Inés esperaba apoyada contra la pared, ojeando un número viejo de Vogue. Martín se le apareció por la izquierda y le dijo “Hola”. Inés quiso correr, pero permaneció allí parada. Esperaba que el subte viniera rápido para poder subir y tomar un asiento. Le dijo que se fuera, que no quería problemas, y que lo iba a denunciar si seguía persiguiéndola. Que ya lo tendría que haber hecho pero que le daba lástima.

- Así que ahora te doy lástima. Es la nueva esa eh.
- No, me daría lástima verte preso. Eso me daría lástima. Prefiero darte una oportunidad y que te dejes de joder solito.
- Claro, y por eso me metiste una orden judicial…
- Que no respetas. –Dijo Inés, mientras observaba que los labios de Martín se ponían rígidos, y que los ojos se empezaban a trastornar como en la pizzería.
- ¿Y por qué iba a respetarla?
- Ya te dije que no quiero problemas Martín, dejame en paz o grito.
- A quién le vas a gritar, si acá nadie te va a dar bola. – Dijo Martín en voz más alta.- Decime, es verdad que andas con uno. ¿Quién es, tu jefe, alguno del trabajo? ¿Hace cuánto?
- Basta, andate, ahí viene el tren, yo me subo y vos te quedas acá. No me sigas porque…
- ¿Porque qué? Dejá de amenazarme.- Las puertas del tren se abren, Inés empieza a caminar para subir. Martín la agarra con fuerza del brazo y no la deja caminar. –Vos te quedás acá.
- ¡Soltame, hijo de puta! ¡Me lastimás!

Inés no había terminado de hablar cuando Martín le dio vuelta la cara de una trompada. Ella quiso subir al tren pero las puertas ya se habían cerrado. Luego trató de darse vuelta para correr pero él la agarró de los pelos y la tiró al suelo, para luego patearle el abdomen y la cara. Varios segundos duró la paliza, hasta que otros pasajeros aparecieron en el andén y lograron reducir a Martín. Cuando llegó el policía de la estación Martín ya estaba tirado boca abajo con tres tipos encima suyo que lo mantenían inmóvil. El policía lo esposó y esperó a que el patrullero lo viniera a buscar para llevarlo a la comisaría.
En tanto, Inés fue trasladada al Hospital Italiano. Había sufrido un traumatismo de cráneo por el golpe contra el banco, y tenía varios cortes y hematomas en todo el cuerpo. Además, tenía quebrados los huesos propios de la nariz. “No el tabique, sino los huesos y cartílagos – le explicó el médico que la atendió.- Se sueldan solos, no hay que hacer nada. Lo que sí, te va a doler bastante durante unos días.”
Tiempo después, Martín sería condenado por lesiones graves a la pena de dos años y medio de prisión, a cumplir en la penitenciaría de Batán. Cuando Inés se enteró que salió la sentencia supo que finalmente podría vivir en tranquilidad con su hijo. Para relajarse un poco de tanta tensión que había acumulado decidió pasar una semana en el departamento que sus padres tenían en Mar del Plata. Durante esos seis días que estuvo en la costa junto a su hijo, Inés volvió a sentirse libre después de mucho tiempo. Si bien era otoño, no hacía tanto frío y los días eran soleados, de modo que cada mañana iban a la playa y ella aprovechaba para tomar sol. Por las tardes paseaban por la calle Güemes, iban al cine, o llevaba a Marcos a los videojuegos. Y de noche, como Marcos se dormía temprano, Inés se relajaba con música entre el silencio y la soledad.
Al volver a Buenos Aires, Inés se sentía renovada, con nuevas energías para retomar su vida, y volvió a concentrarse en el trabajo y en los casos que estaba llevando.
Una tarde, después de retirar a Marcos del jardín de infantes y llevarlo a una fiesta de cumpleaños, regresó a su casa con una sensación cercana a la felicidad. Se había tomado la tarde para hacer unos trámites en el consulado español: estaba tramitando el pasaporte porque planeaba conseguir un empleo en la UNESCO. El trámite había resultado mucho más breve de lo que ella había previsto –aunque debía volver dentro de una semana para terminarlo- así que le avisó a su madre que sí, que finalmente podría llevar al nene al cumpleaños.


Cuando entra a su casa Inés percibe cierto aroma dulzón que no logra identificar. Se siente incomodada por ese olorcito raro pero que de algún lugar le resulta familiar. Se pone un tanto nerviosa y nota que su pulso se acelera. “Debe ser que mi organismo está acostumbrado a inquietarse ante el más mínimo estímulo. Son las secuelas que me quedan después de convivir tantos años con un psicópata. Ya lo superaré.” Piensa Inés mientras pone la pava al fuego para prepararse un té. Mientras espera que el agua se caliente enciende la televisión y busca algún noticiero. La noticia la angustia: “Tres presos se fugaron esta mañana de la cárcel de Batán. Dos fueron capturados luego en las cercanías de la prisión, pero uno de los reos sigue prófugo. La policía se encuentra realizando búsquedas intensivas y allanamientos la zona.”
El periodista no da mayores datos acerca de los fugados, pero Inés sabe con certeza que Martín es uno de los tres. Más específicamente, sabe que Martín es el que todavía está prófugo. Y lo sabe porque acaba de reconocer el aroma que sintió al entrar a la casa: eran restos del perfume Calvin Klein Be.
Inés sabe que debe levantarse y correr hacia la puerta, salir a la calle, irse. Pero no puede, el miedo le ha anestesiado los músculos. Y cuando escucha los pasos de Martín bajando la escalera, piensa que es el único tipo capaz de usar ese perfume hasta en la cárcel.

Hola mi amor, ¿Cómo te fue hoy en el trabajo? No te esperaba tan temprano.– Hablaba mientras bajaba lento la escalera. Tenía la bragueta del pantalón abierta y la camisa manchada de sangre. – Yo te estaba preparando una sorpresa arriba, en nuestro cuarto. Hoy iba a ser nuestro cuarto. Pero como te me adelantaste, creo que voy a tener que improvisar alguna otra cosa. – Ya había llegado al lado de ella, se encontraba de pie, a su lado, mirándola con esos ojos desorbitados que Inés ya conocía. Martín apagó el televisor y le dijo – Escuché recién que se fugaron tres presos de Batán. Hay que tener cuidado, no tenés idea de lo que esa gente es capaz.– Le dice mientras le acaricia la cara.

Inés está petrificada. No puede defenderse, ni correr. Ni siquiera gritar. Sólo permanece sentada, mirando los ojos de Martín, como esperando despertar de una pesadilla. Cuando Martín termina de hablar la levanta de la cintura, la carga sobre su hombro, y la sube al dormitorio. Una vez que la tira arriba de la cama y empieza a arrancarle la ropa Inés siente como si se despertara del sueño y comienza a gritar y golpearlo y rasguñarle la cara y los ojos. Martín se ríe. Ríe a carcajadas como solo un psicópata puede. Se ríe mientras la tortura brutalmente y la viola durante dos horas seguidas, una y otra vez. Reiteradamente la penetra con su miembro, con un palo que tenía preparado, con el control de la televisión. Le introduce pilas, cocaína, cucarachas, vidrios.

Ahora Inés yace en la cama con los ojos abiertos. Tiene la cabeza apoyada en el respaldo. Las piernas extendidas. Heridas por todo el cuerpo. Martín le había hecho cortes en los brazos y en los senos con una navaja. Le había abierto una arteria en la muñeca y la sangre brota de a litros. Sale del brazo y cae por el borde de la cama y, al llegar al suelo, forma un charco cada vez más grande.
Abajo, en la cocina, todavía se escucha el silbido de la pava que había quedado en el fuego.

Pero sólo se escucha por unos minutos, porque el viento que entra por la ventana apaga el fuego de la hornalla. Para cuando Martín baja a la cocina a tomar un vaso de agua –tiene la boca seca- el fuego llevaba casi una hora apagado. Martín no siente el olor a gas. Acaba de torturar hasta la muerte a una mujer, y sólo siente la necesidad de tomar agua fresca y fumarse un cigarrillo.

DRC

miércoles, 14 de abril de 2010

Heroes del Silencio - El Espíritu del Vino





Después del disco de Mazzy Star, una especie de joya perdida en algún cajón, en algún altillo, hoy vengo con un disco que siempre estuvo ahí. El espíritu del vino es un disco que -supongo- todos conocen y que -casi- todos aprecian. Uno de los mejores del rock en español. Además, tiene una de las canciones más gloriosas que se hayan escrito nunca: Bendecida. Me recuerdo a mi mismo navegando por el Lago Argentino, allá en Santa Cruz, gritando a los vientos y glaciares cosas como "!los sentidos me distraen, y se equivocan!" o "cuando abandones tu sueño sabrás que has muerto, y los gusanos siempre están hambrientos".

Enjoy..

http://depositfiles.com/es/files/36mnfnepv



Pd. Espero no me caiga encima la CIA y el FBI por andar incitando a la piratería...

lunes, 12 de abril de 2010

Mazzy Star - So Tonight That I Might See






En 1993 deben haber confluido simultáneamente varios fenómenos cosmológicos, metafísicos, sobrenaturales y/o divinos, que provocaron una masiva salida de discos de puta madre. Este es uno de ellos. Yo no soy de andar recomendando cosas, pero deberían escucharlo.

aprovechen: http://rs571.rapidshare.com/files/156660169/Mazzy_Star.rar

jueves, 28 de enero de 2010

dicen que los nacidos un 22 de julio detestan a las gordas.

cursaba 2do o tercer año. colegio de curas. ultracatólico, más chupacirios que pompilio, digo que papa. jefa de preceptores: la gorda cunatoli: una vieja reverenda hija de remil putas, fruto del rejunte de la wasca rancia del más berreta puterío boliviano. tenía las uñas más nauseabundas que vi en mi vida, todas carcomidas por el sudor que le bajaba por las piernas, que atravesaba su inmenso y pestilente orto hasta llegar a las uñas. para pudrirlas, para dejar expuestas (claro, porque la gorda usaba sandalias) 10 ejemplares de las uñas más desagradables. los dientes, más que dientes eran gusanos amarillos disecados. hablaba con el cogote duro, como si estuviera aguantando el vómito en el buche. caminaba con la frente alta, al mejor estilo lucho gonzalez. la diferencia con el quemero pecho frio es que en los pies, en vez de llevar una pelota llevaba 10 pares de uñas corrompidas por el peso de su mastodóntico culo. supongo que ya se van haciendo una idea del personaje. tenía el pelo corto, con rulos de rulero, teñido de un amarillo catarro. usaba unas polleras inmensas donde podrían entrar 4 mujeres normales, o sea, flacas. arriba se ponía unas camisolas de colores bien estridentes de dudoso gusto. cada paso que daba por el patio hacía que el pizarrón temblara. cada pedo que se tiraba y teníamos que evacuar el colegio por 2 o 3 días. algunos pretenden establecer un nexo causal entre un episodio de cagadera que la gorda y el derrumbe de varias casas de la villa. nos tenía a todos cagando, incluyendo en todos a: alumnos, preceptores, profesores, rector, empleados no docentes, padres, vecinos del barrio y hasta a los choferes de la remisería que llamaba, porque se quejaban de tener que llevarlas juntas, a ella y a su hermana.

la gorda tenía una hermana tan gorda e hija de puta como ella. pero sin tanto poder ya que su cargo era el de profesora de dibujo de primaria. a mi una vez me rompió una lámina en mi propia cara porque había separado mal en sílabas la palabra "gua leg uay chu". yo le explicaba que no había pretendido separar en sílabas, sino dividir las letras en 4 grupos de 3, que estaba en 7mo grado y ya sabía separar en sílabas, y que era una conchuda mal cogida por romperme la lámina. yo de vuelta no la hago. bueno, cite a mis padres, quemimporta... total, vieja de mierda. y me fui a sentar, orgulloso de mi mismo. mis compañeros me felicitaron en el recro. "qué se cree la gorda puta. estuviste rebien, boludo. que se vaya a la mierda".

mis viejos nunca fueron citados, creo que ni siquiera se enteraron del incidente. a los pocos días de ocurrido esto, la gorda primera (la jefa de preceptores) tuvo un infarto. cayo muerta en el patio, durante el recreo largo. yo la vi caer, desde lejos, porque salía del quiosco con un pebete de salame y una sprite. se formó un círculo a su alrededor. nadie se acercaba a ver qué onda, qué le pasaba. estaba quieta, dura, tiesa. pero aun le teníamos miedo. llegó la ambulancia, la tuvieron que levantar entre 10 o 15 personas para sacarla. igual eso no lo vi, ya me había ido con mis amigos. nos quedamos en el parque, enfrente del colegio. hablamos de la muerte en general. que te puede agarrar algo en cualquier momento y de un segundo al otro quedas frito. pero no, boludo, eso te pasa si tenes las arterias rellenas de grasa como la gorda cunatoli. a nosotros no nos iba a pasar nunca eso. somos todos flacos y sanos, ves. hay que hacer deporte y comer bien, nada más. nos quedamos charlando hasta las 7, 8 de la noche. al principio todavía shockeados, pero después ya nos cagabamos de risa. hasta que la vimos salir a la hermana, llorando, con un pañuelo empapado quiso parar un taxi que siguió de largo. al ratito vino otro taxi pero tampoco le paró. y otro, y otro más. la gorda estaba desamparada, en la puerta del colegio, sola, hija de puta. y un poco de lástima nos dio.

viernes, 13 de noviembre de 2009

Recuerdo cierta fiesta en la terraza de casa. Había música, también cerveza. Alguien había cocinado unas pizzas. Yo hablaba con un amigo. Se llamaba Leónidas. Hablaba entonces, con leónidas, sobre autos. Que Chevrolet, que Fiat, que Ferrari, que Lamborghini... La novia de Leónidas, cuyo nombre no recuerdo, pero, pongámosle por caso, se llamaba Victoria, nos grita "qué raro ustedes dos, siempre hablando de fierros". A lo que yo respondí "no nena, hablamos de poetas. Poesía, entendés"

Nos reimos un rato, y mi amigo sugirió que era una situación muy literaria, o muy rutera, no recuerdo. Fue hace varios años ya.

Sucede que esta tarde falleció Leónidas, mi amigo. Tenía 82 años.

Le decíamos el saboteador arrepentido, pero no pregunten por qué, también se me olvidó.

domingo, 9 de agosto de 2009

llanura



Buenos Aires no existe. No es joda, esta ciudad es la nada. Una nada que da sus frutos, que vive y late y crece, pero que es nada al fin. El alma de la pampa. El centro neurálgico de una imposible llanura, de una llanura dilatada que nace y muere en el mismo sitio. Que continúa el océano hasta perderse en los pliegues de una cordillera en la que nadie cree porque nadie ve -pero San Martín la cruzó a caballo. Lo único que se ve es la pampa, con su horizonte perpetuo, poblado de imágenes y fantasmas. La ciudad es una ilusión óptica que engaña el hombre que la crea y le cree. Uno no puede moverse del desierto. Sí puede caminar, pero siempre permanecerá inmovil. Aquí no se avanza, no se retrocede. A cada paso el centro mismo del desierto se mueve con nosotros. Pero tampoco hay arraigo en este permanecer inmóvil, no hay raices ni semillas. La tierra es una farsa. Resultó fértil para el trigo y la soja, pero no para el hombre. La superficie visible es un espejismo bajo del cual solo hay sombras eternas. En México por lo menos subyace un cementerio. Una ciudad construida sobre otra ciudad muerta, asesinada Tenochtitlán. Buenos Aires fue edificada sobre el no-lugar, y espera cada noche para moverse, ignorando que todos los sitios son el mismo. No hay historia en el desierto. No hay posibilidad para el proyecto humano. La geografía normal predispone al hombre a fijar la visión en lo más cercano para luego expandirla hacia lo más lejano. En la pampa lo más cercano es el horizonte, el ensueño. La imagen del futuro. La imagen. Uno levanta la vista y se siente aturdido de tanto espasmo natural. Uno levanta la vista y trata de encontrar algo, lo que sea. No Trapalanda, ya ni siquiera buscamos tesoros. Soñamos tan solo con encontrar un mísero poste de luz donde detener la vista, y proyectarnos. Pero lo único que responde a nuestra mirada es el horizonte, el abismo. El desierto que nunca deja de crecer. Y así el paisaje se desliza lenta pero irremisiblemente hacia la muerte, y con él, nosotros.

domingo, 26 de julio de 2009

poema con postdata calamar

son las tres
y mi café se enfría

embalsamados despojos del día
pernoctan debajo de mi catre
son criaturas abandonadas
que se niegan a beber el jade de ensueño
y a viajar con el pasaporte lleno de sellos
o un peine en la mochila


el café se enfría entre mis manos
y afuera un gato chilla
o será una mujer maya que grita
cuando se la traga la oscuridad
y el cielo ruge en su negrura
de sangre y ejército
en cada esquina

mientras
yo clavo la punta de mi lápiz
en el pecho del día
y entro navegando
por el agujero que dibujo
en el mapa de mi almaherida


ahora llueve en la ciudad
se despereza la mañana
entre las ruinas de pakal
y una pestaña bien peinada
perfuma la mañana
y la piel de un jaguar
pintada de mezcal
y de tequila

hoy dejamos méxico
señores
hoy cruzamos la frontera
que guatemala nos espera!!



palenque, chiapas
2009




pd: el gato aun grita y el café sigue enfriándose
pertinaz
como andrés
que está de vuelta en buenos aires
y piensa que son las tres
pero son las nueve
todavía

martes, 7 de julio de 2009

fragilinvencible



llueve un domingo gris en buenos aires, y el hombre cierra sus ojos. pobre tipo, miralo. te parte el corazón. tiene la boca llena de piedras, intenta escupirlas pero cada vez le entran más. ahi parado, solo contra el mundo. mezcla estoica del eternauta, roland y roberto arlt. la estupidez y mediocridad son sus eternos molinos. un caballero de capa y espada que sabe filosofar a las puteadas. un tipo asi nunca pierde. y eso que a los cuervos no le gustan los globos (y un corazón no se endurece porque si).

el tiempo se derrite como el granizo sobre el césped, y lo demás no importa. el barco naufraga frágil en el océano verde. el hombre suelta el timón. se sienta, reposa su cabeza, cierra los ojos. sabe con el demiurgo de platón que el tiempo alberga todo retorno posible. el barco naufraga pero, invencible, no se hunde. por los párpados cerrados se filtran las primeras gotas. en buenos aires sigue lloviendo, y encima es domingo.

miércoles, 13 de mayo de 2009

Navidad en Trinidad


Porque hay experiencias que quiero conservar. Porque la memoria es un mecanismo imperfecto y traicionero en el que no puedo confiar. Y porque tengo recuerdos que prefiero guardar. Por eso escribo.
Escribo para guardar la arena que se escurre entre mis dedos. Escribo para retener al agua que se filtra por los agujeros de mis manos. Y aunque una vez escrita esa misma arena oscurezca su caribeña blancura, y las palabras enturbien la transparencia de las aguas, creo que la única manera de que permanezcan, agua y arena, es escribirlas.
Aunque bajadas a palabras, degradadas, en imperfecto modo, y hasta ultrajadas… seguirán siendo. Ya eso me basta.


Trinidad

Esperábamos la guagua que nos llevara a Playa Ancón. Parados bajo el pleno sol del mediodía en una esquina empedrada de Trinidad, que parece haber detenido el tiempo en el siglo XVI. Ciudad pirata, sirvió de refugio para bucaneros, corsarios y filibusteros. Edificada ondulándose, como haciendo equilibrio entre las montañas del Escambray, subiendo y bajando entre esas casitas coloniales protegidas por la UNESCO contra el desarrollo de la modernidad. En el siglo XVI vio desfilar a centenares de piratas y tesoros. Carabelas y brulotes surcaron sus aguas, y conquistadores de cruz y espada que traían la civilización al nuevo mundo. En el siglo XX vio a su alrededor un minado de bandidos, de gusanos contrarrevolucionarios escondidos en las montañas.
Hoy nada inquieta a sus escalinatas, nada altera el cantar de sus trovadores ambulantes. La música no deja de sonar en la Casa de la Trova. Nuestro amigo de la bodeguita sigue preparando pócimas afrodisíacas, y el gato negro que camina por los techos sigue siendo la mayor preocupación del viejo de la casa donde nos hospedamos.
Ese mediodía de diciembre el sol caía como un disparo de fusil, directo hacia nosotros. Los de la casa de postales nos habían dicho que la benemérita guagua pasaba cada hora, que la esperáramos ahí, justo debajo del cartel roto. Pero ya hacían 90 minutos que habíamos llegado y la guagua no pasaba. Volvimos a preguntar y respondieron que era frecuente que se atrasaran un poco, a veces bastante. Y que si estábamos apurados lo mejor era tomar un taxi.
Los señores taxistas no habían dejado de acercarse para ofrecernos sus servicios. Pero por una cuestión de principios nosotros nos negamos sistemáticamente a pagar 2 dólares por un taxi hasta la playa, cuando podíamos pagar 5 pesos cubanos yendo en guagua. Decían que la guagua no iba a pasar hoy, navidad, pues tu sabes chico, ahora navidad ha vuelto a ser fiesta para nosotros, como en la Argentina y todos los países cristianos. Los taxis eran oficiales, estatales digamos. De esos autos antiguos que solo en Cuba siguen caminando.
Después de una trabajosa negociación con uno de ellos, arreglamos que nos llevaría en su viejo Buick celeste por 4 dólares a seis personas. Una pareja de franceses, una canadiense, dos chicas argentinas –Sofía y Lupe-, y nosotros dos. El auto tenía problemas de arranque y hubo que empujarlo por la calle adoquinada, pero una vez puesto en marcha anduvo bien y en 15 minutos ya estábamos en la playa.
Arena blanca, agua transparente, pececitos de colores. Un mar caribe íntimo, acogedor y generoso, nos convidó con el espectáculo de lo bello al fusionarse y hacerse uno con el sol, al desplegar sus rayos sobre la suave marea, para devorarlo luego, en un acto sublime y apasionado.

A la noche fuimos a cenar con otras dos parejas de argentinos. Mariela y Pablo eran de nuestra edad, mientras que Marcela y Jonathan eran unos años mayores y tenían un hijo, Santiago, que los acompañaba en el viaje. La verdad es que, más allá de estar haciendo el mismo viaje, no teníamos muchas cosas en común con ellos. Por eso cuando terminamos de comer, y después de haber brindado, nos levantamos de la mesa y nos fuimos a caminar por ahí.
Habíamos quedado en encontrarnos con Facundo en la plaza central pero teníamos sueño y nos fuimos a dormir temprano. Pobre Facundo… siempre lo dejábamos solo, esperando.

jueves, 16 de abril de 2009

Es increíble lo que me sucedió anoche... Increíble. Alrededor de las 4 de la madrugada sentí algo extraño en el codo. Y como pensé que era un mosquito moví varias veces el brazo, para que se fuera a joder a otro lado. Pero no, no era un mosquito. Era Mario, uno de los "personajes" -ciertamente no son personajes, pero todavía no se como llamarlos- que viven debajo de mi cama, y en manos de los cuales dejé este blog. Lo que Mario quería era contar algunas cosas. "Todo lo que me gusta, las cosas que me pasaron, bellas, las cosas lindas...", me dijo, y me pidió que le conectara internet para postear. Mi reacción fue agarrarlo de los pelos y revolearlo furioso otra vez abajo de mi cama. Y me volví a dormir.

Esta mañana me despierto a las 9, y mientras desayunaba un café con leche me puse a pensar en el extraño episodio. Seguía enojado, no digo que no, pero sin embargo me había entrado un sentimiento de culpa que fue madurando durante todo el día. Por eso es que cuando regresé a casa esta tarde lo primero que hice fue buscar a Mario y pedirle perdón. Aunque también lo reté por haberme despertado a esa hora... él también estuvo mal.


Y después me dio esta lista para que postee, como si a alguien le interesara...

"

Ganar una medalla plateada, dificil y redonda, en aquel Panamericano de la república oriental.
Los viajes. Europa con los abuelos. Disney de chico.
Cuba con Beli. México. Guatemala, Nicaragua.
Encontrar el amor, pero nunca dejar de buscarlo.
Los libros. Cortázar, Carver, Pizarnik.
Y los demás personajes. Ignatius o Adso de Melk.
Mis amigos y sus espacios silencios.
Mi padre, caminar juntos a la cancha.
El rock. Eklipse, Quemado Solar. ¿Babel?
Los golpes, cicatrices y heridas de mi cuerpo.
Y los tatuajes, algunos tan metafísicos...
La niebla del parque. Las ojas amarillas de otoño.
Un abrazo, una lágrima crispada.
El vino compartido.
El espíritu.

"

domingo, 12 de abril de 2009

Radiografía de Chiapas

Una vez me preguntaron con qué palabra podría definir a Chiapas. Y yo respondí -como si fuera posible resumir con una sola palabra a todo un pueblo- que el elemento del diccionario castellano que mejor podría caracterizar a Chiapas es "lacrimógena". El pibe que me había hecho la pregunta lanzó una carcajada y me dijo "bueno, por lo menos no me dijiste Subco. Marcos". Esta charla se dio a través del MSN y 10.000 km de distancia. Yo andaba todavía por el sudeste mexicano, y él estaba, si mal no recuerdo, en el norte argentino. QuizÁs en Bolivia.

viernes, 10 de abril de 2009

Este blog no va más. O al menos no como hasta ahora. Ya fue, la literatura no pasa por los blogs. Alguien que se pretenda escritor tiene cuadernos "Gloria" llenos de versos, relatos y frases inconexas. Se junta con otros amigos que, como él, también prefiguran para ellos un destino literario, y se leen mutuamente sus porquerías. Quizás, en el mejor de los casos, con un poco de talento y mucho de insistencia -y suerte- viene alguien y se los publica. En fin, eso es un escritor, alguien que escribe. Y que lo que escribe lo escribe en tinta, papel, materia. En un substrato físico. No virtual. El virtual no es un escritor, es un blogger. Un blogger es como un escritor, pero sin talento ni transpiración. Un blogger es un boludo con internet y una prosa horrible.

Si yo no quiero ser escritor, ni mucho menos un blogger... ¿Qué carajos?

Voy a dejarle la contraseña de este blog a la gente que vive debajo de mi cama, para que hagan lo que quieran. Para que lo llenen (¿Para que llenen qué? si esto es el no-lugar, la nada. ¿Cómo se llena la nada? Tendrán que vérselas con este problema los nuevos bloggers, porque yo me borro) con sus frustraciones, sus sueños, sus experiencias, sus miedos, sus deseos. Pero los de ellos, no los míos. Lo que yo escriba o deje de escribir de ahora en adelante, no verá la luz cibernética.

Así me despido. Así le pego una patada en el culo a este blog, para que siga volando gracias a la inercia a la que lo someto (que según dicen, en internet es perpetua y definitiva).

Los dejo con Miguel. Chau.

"

Y te digo que se lo merecían mirá, viejas de mierda.

Yo había entrado para comprarte un huevo de pascuas, y me tengo que bancar eso... ¿Qué querías que haga? Dos viejas de mierda quejándose del calor, que ya estamos en abril che, que no puede ser. El pibe que vende café les dice que hay que aprovechar el día, que está hermoso, que vayan al parque a mirar los pajaritos, qué se yo. ¿Y sabés qué le contestan? No Martín, al parque ya no se puede ir, hay cada cara que Dios me libre... y miran, preocupadas, la puerta abierta. Nadie pasaba por la calle a esa hora. Qué serían, las tres de la tarde mas o menos. La siesta del feriado es sagrada en el barrio, viste.

Las viejas tenían miedo. Miedo de mí, porque yo soy uno de esos negros que coparon el parque. Por mi culpa ya no pueden ir a tomar sol, a pasear por el rosedal, ya no pueden hacer un carajo. Se tienen que quedar en su casa mirando la tele. Y tienen que tener cuidado. Sobre todo con las cosas que dicen, porque no vaya a ser cosa que se les escape esa lengua larga de vívora que tienen adelante de un portador de cara. Y eso es lo que soy yo, un portador de cara, ¿No lo dijo tu viejo el otro día? Porque yo lo escuché, me hice el boludo pero lo escuché. Que con esta jeta me tenían que llevar en cana, sobre todo ahora que me dejé el pelo largo y no me afeito más.

Pero bueno, lo de tu viejo después lo hablamos. Ahora estamos con las viejas. Me miraban de reojo, trataban de disimular, y no hay nada más patético que dos viejas tratando de disimular una situación tensa. Yo ya estaba harto, hasta las bolas estaba ya. Así que me fui sin comprar el puto huevo -perdoname que no te lo compré, pero te estoy tratando de explicar por qué-, las esperé en la esquina y les di un buen susto. Jajaja, sí... estuvo bueno. Se cagaron bien las patas y se fueron rajando. Ahora no solo no van a ir más al parque, ni siquiera se van a animar a salir a comprar café.

"

sábado, 4 de abril de 2009

Isla

la luz perfila
las sombras de su rostro
la dibuja
envuelta
en delicada calma crepuscular

sus dedos
enredados de isla y tierra y cielo
respiran el verde jade
y vomitan un cierto
mareo de mar

y la lava y las rocas
y centenas mariposas
que revuelan las playas ahogadas
con indecible color

así sucede en cierto rincón de aguamérica
ceniciento camino
de ometepe
entre tiburones de dulces aguas
y ojos de volcán

martes, 24 de febrero de 2009

Escribo
Sin conocer el desenlace
De lo que escribo
Busco entre líneas
Mi imagen en la lámpara
Encendida
En mitad de la noche

Octavio Paz

sábado, 7 de febrero de 2009

"Y por fin he encontrado el camino que ha de guiar mis pasos.."
HDS


Fuimos peregrinos sin rumbo fijo.. Vimos mariposas -de esas con colores que todavía no existen-, y las vimos de a decenas. Vimos montañas, y rios, y mares océanos. Vimos mar de olas y piletas aladas. Vimos volcanes con pero sin lava. Vimos lagos, y también vimos al lago más bonito del mundo, aunque empañado por una inmensa nube de incienso altiplano. Vimos al sol de occidente caer detrás del Pacífico; vimos al sol naciente del Atlántico. Vimos paisajes maravillosos, pero ninguno tan hermoso como el que recorro cada noche sobre tu cuerpo.

Vimos tortas de jamón, tacos de pierna y aguacate que en verdad era chile jalapeño. Vimos arenas blancas, y arenas negras. Y cangrejos encaracolados, y corales, y ostras sin-perla dentro. Vimos pescados en la playa. Vimos maiz, y tortillas de maiz. Arroz moro, congrí, vimos gallo pinto y piñas. Vimos melones colorados.

Vimos bucaneros, vimos coronas, vimos gallos, vimos toñas e imperiales. Vimos malecón.

Vimos zapatistas y sandinistas, vimos circo y no tanto pan. Vimos revoluciones victoriosas, y cenizas de revoluciones. Vimos banderas y patria y mucha sangre derramada. Vimos orgullo y emoción, y odio, y asco. Vimos ruinas de pueblos, y pueblos en ruinas. Vimos ciclones y ciudades reconstruidas, y vimos ciudades destruidas y tapadas por otras. Vimos saqueos, y traiciones, y dolor.

Vimos América, y mundo, y vimos mucha mucha gente.Pero siempre, a cada instante y por sobre todas las otras cosas, lo que nunca dejamos de ver fue un par de ojos en los que nos veíamos a nosotros mismos. Una mano que aferrar, un cuerpo donde abrigarnos. Vimos a dos personas, y un mismo camino.

Vimos dos vidas, ahora vemos una sola..

viernes, 6 de febrero de 2009

Si alguna vez querés saber si amás realmente a una persona,
hacé un viaje junto a ella.





miércoles, 28 de enero de 2009



"..extendiendo el sabor del universo.."
nicaragua, enero 2009

domingo, 14 de diciembre de 2008

Aviso


Si no nos vemos, felices fiestas.
Mi vecina dixit.


Este espacio permanecerá cerrado por vacaciones. Hasta nuevo aviso.

Ta lueguito che..

lunes, 17 de noviembre de 2008

no viembre


empieza noviembre y el mundo se tiñe de rojo papanuel. es un rojo pegajoso, que abarca la existencia toda y asquea, asquea..

tapitas y promociones de coca-cola. lucecitas de colores en árboles de hojas nevadas, pleno verano. trineos que surcan los cielos de los shoppings. viejas que invaden las calles con bolsas llenas de mierda y sonrisas cafeconleche. todo esto es un horror, sí, pero lo peor es la alarma, el aviso que significa: el tiempo pasa, se va.

uno odia "las fiestas" no por falta de espíritu lúdico o misantropía, sino porque su víspera es insoportable. es la víspera del final, y uno sabe que empieza noviembre y todavía quedan dos meses de agonía. dos meses de un año que se muere lento, hasta que se desdobla en sí mismo y se renace.

parafraseando a plotino, el año es un otro para sí mismo, que no nace ni muere ni transcurre ni se escurre. es simplemente un espejo en el que miramos nuestra sudada realidad. un espejo empañado, y nosotros un simple y burdo reflejo pasajero, que se mira a si mismo sin siquiera poder distinguir de qué lado va.

es que, como dijo el derviche del futuro:

el tiempo es el camino,

sólo subyace al peregrino.



y todavía nos quedan muchos caminos que andar,
las huellas del peregrino nos guiarán..

lunes, 3 de noviembre de 2008


Hay una diferencia entre el crimen y los negocios. Para hacer negocios es necesario tener capital. A veces pienso que es la única diferencia.

Raymond Chandler, El largo adiós

viernes, 3 de octubre de 2008

un tal tales..

Refiere Aristóteles una anécdota muy curiosa, que tiene a Tales de Mileto como protagonista. Voy a dejar que sea el propio estagirita quien la relate, exactamente como lo hizo en el primer libro de la Política.

Dice Aristóteles: "Como algunos le reprochaban, en razón de su pobreza, que la filosofía no produce provecho alguno, se cuenta que, habiendo previsto gracias a sus conocimientos astronómicos que la producción de aceitunas sería abundante, dispuso del pequeño capital que poseía, cuando aun era invierno, para obtener bajo fianza todos los molinos de aceite de Mileto, los que arrendó a bajo precio, ya que no tenía ningún competidor. Cuando llegó el momento propicio y fueron muchos los que al mismo tiempo acudieron, de pronto, en demanda de molinos, Tales los arrendó al precio que quiso, logrando reunir mucho dinero, para demostrar que los filósofos pueden enriquecerse fácilmente, si así lo desean, aunque no constituye ése su propósito."

Uno de los Siete Sabios de Grecia, versado en ciencias como la astronomía, la geografía, la ingeniería y la matemática. De la época en la que se contemplaba a la naturaleza para simplemente asombrarse de su belleza y armonía, y no para dominarla, arrasarla o conquistarla. Fue el primero en preguntarse por el origen o principio de todas las cosas, para luego concluir que el agua es aquel elemento constitutivo del cual parte toda la realidad.

En fin, un cráneo este Tales. Y todo así tuvo que bancarse que ciertas viejas molestas vinieran a decirle "Eh vos, que te hacés el filósofo, mirá como te morfan los piojos". Y no solo que se las bancó como un duque, sino que se dio el lujo de demostrarles que la filosofía, o el pensamiento, no está al servicio de la crematística o los agentes de bolsa.

Y ahora recuerdo a aquella otra anécdota (como de Tales no se conservó ningún escrito, sólo nos referimos a él mediante anécdotas de terceros, como haciendo las veces de un Rial de la Grecia Clásica), tan desparramada por todo el mundo, gracias a la cual Tales es conocido popularmente como el gil que iba contemplando las estrellas y se cayó adentro de un pozo. Y no termina ahí, sino que acto seguido apareció una vieja y le dijo algo así: (se recomienda leer lo que sigue en voz alta, con voz de vieja muy pero muy chota) "Ay Tales, Tales querido.. ¿Cómo quieres entender algo sobre los cielos y las estrellas, si ni siquiera eres capaz de mirar por donde caminas?

Muy tranquilo el tipo, salió del pozo, se limpió con displicencia su túnica, y se fue a su casa a predecir un eclipse. Corría el año 585 AC, y nacía la filosofía.

sábado, 27 de septiembre de 2008

a good seed, into my arms


i dont believe in the existance of angels
but looking at you darling i wonder if that´s true

sábado, 20 de septiembre de 2008


Nemo intra in caelum misi per philosphiam..

martes, 16 de septiembre de 2008

Decía el gordo Soriano que un escritor sin gato es tan absurdo como un ciego sin lazarillo, y tenía razón.


viernes, 5 de septiembre de 2008

Un Creyente

Al caer de la tarde, dos desconocidos se encuentran en los oscuros corredores de una galería de cuadros. Con un ligero escalofrío, uno de ellos dijo: -Este lugar es siniestro. ¿Usted cree en fantasmas? -Yo no -respondió el otro-. ¿Y usted? -Yo sí -dijo el primero, y desapareció.

jueves, 28 de agosto de 2008

El nombre de la Mariposa.


Dedos que gotean letras,
letras ciegas, que solo saben decir tu nombre.
Palabras, que para ocupar tu espacio ausente
se derraman en manchas, en lluvias, en soles,
en otra gente.

Camas apretadas en el medio de la noche,
oscuridad despierta, suspiros, jadeos.
Arañas en sueños, y un par de pies
descalzos que las matan, que las pisan.
Que las matan.

Y te vas, te echo. Pero no te vas porque te echo.
Me dejás, y me quedo. Soy vos en tu lugar.
Sueño tus sueños, tomo tu desayuno, y tu colectivo en tu parada. Voy a tu clase, y después, al tiempo, me encuentro a mi. Te saludo, me doy un beso, y vuelvo a ser yo: Diego, el que derrama letras.
Yo, Tu nombre..

lunes, 25 de agosto de 2008

Sola y su alma

Una mujer está sentada sola en su casa. Sabe que no hay nadie más en el mundo: todos los otros seres han muerto. Golpean a la puerta.

Thomas Bailey Aldrich (1836-1907)

viernes, 22 de agosto de 2008

Estación

Ya eran las ocho cuando unos ladridos lo despertaron. Se había acostado después de armar la valija. No quería dormir, pero el ventilador con su ruido y movimiento hipnótico, provocó en él un estado de letargo que no tardó en transformarse en una siesta. Se levantó puteando y después de lavarse la cara tomó un taxi hacia la estación. Se sentó en el asiento trasero y revisó el pasaje y sus documentos. Al llegar a la estación ya eran las 20.15 y su tren salía a las 20.05. Corrió hasta el andén y se sentó en un banco de madera. Notó la ausencia casi total de personas. Varios empleados de limpieza, un viejo que fumaba en pipa y un chico que vendía café. Le compró uno y después encendió un cigarrillo.

Ya eran ocho y veinte, y él estaba en el lugar indicado. Sólo podía esperar. Podría esperar todo lo que fuera necesario. No tenía nada más importante que hacer de su vida que tomar ese tren. Tren que lo llevaría de vuelta con Elina. Después de quince minutos sentado, Ignacio pensó que el tren ya nunca vendría, o que quizás fuera peor y no había nadie esperándolo. Insertidumbre, Angustia, Arena-de-reloj-de-arena-en-la-boca.

Compró otro café. Intentó preguntarle algo al chico, pero sólo le respondió con una mirada sin expresión. Ya había pasado media hora desde su llegada y el tren no aparecía. Miró su pasaje. Releyó por vigésima vez el número del andén, 24, la ciudad destino, Buenos Aires, y el horario de partida, 20.05 hs. Lo sepultó en el bolsillo del sobretodo y encendió otro cigarrillo. Mientras fumaba extrajo la carta de Elina que había recibido el día anterior. Era una carta hermosa. Hablaba allí del viaje al sur de Franciaa que querían hacer juntos. Hablaba de una segunda oportunidad. Dobló prolijo la carta y la guardó en el mismo bolsillo donde había dejado el pasaje. Se sintió absurdo, un coleccionista de pagarés vencidos.

Eran las nueve cuando se dio cuenta de que su tren ya había salido, que lo había perdido. Pero permaneció sentado en el mismo banco, fumando el mismo cigarrillo y con la misma taza de café en su mano. Ya no podía abandonar la estación, no podía volver a ninguna parte.

miércoles, 30 de julio de 2008

Avalancha
en un laberinto vacilante
en una prisión que desea escapar de mi
o de vos,

y ser libre al fin.

Un olvido de vos sería tan impensable como
poder olvidarte,
como recordarte.

Ninfa abierta
anclada en una guerrilla de papel.

Esta noche será la muerte en tus brazos,
tan lejos de mí.

miércoles, 25 de junio de 2008

joyeuse vie





Lady Butterfly from Mars


Butterflies to the sky,

And the music always sings

You can see them, can you hear them?

The color in their wings

But don’t try to hide, don’t fly so high

So far from me…

Oh lady butterfly, stand by me.

Butterflies all in my mind

When you’re around me.

In my bed, in my head, you know you got me

deep inside, I see you rise to the heaven of my life.

We got time, to choose our path

But I need you beside mine.

And heaven is, wherever you are.

All I wanted in the end of my life

Is to be with you till the end of time.

Is to dream with you, is to live in you,

and to fly with you, and to die in you.

I told you, my darling

The future, we are going

To the snowy California

The green snow sunny California

Lives in your spine and smile

You’re so belle

Your eyes are future, I see my self inside them

We live, together, the future, we chose one,

Together,

Forever and ever…

And I, I love you…

Aha, I said that I love you so…

Oh my butterfly…

You are my butter-butterfly, from Mars.

Oh my lady butterfly, you are.


I THANK YOU ALL,
BUTTERFLIES..

D.